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sábado, 23 de febrero de 2013

Teoría del conocimiento de David Hume

El filósofo escocés defendía, a diferencia de otros filósofos, que no se podía alcanzar el conocimiento absoluto aunque pongamos todo el empeño del mundo en ello. Pensaba que el hombre, lo único que puede conocer de las cosas son las REPRESENTACIONES, y que todos los contenidos de la mente provienen de la EXPERIENCIA. Sólo veía admisible como conociemiento realmente fundamentado aquellas representaciones que se puedan reducir a "experiencia".

Hume reduce todo nuestro conocimiento a "precepciones", es decir, a representaciones mentales que tienen su origen en los sentidos. Distingue fundamentalmente dos clases de percepciones: IMPRESIONES (las cuales son vivas e intensas) e IDEAS (débiles y borrosas). La razón de que las ideas sean precepciones más débiles que las impresiones está en que éstas son copias de aquellas (las ideas son copias de impresiones). Las impresiones penetran en la mente a través de los sentidos y son muy intensas, mientras que las ideas penetran en la mente mediante la razón y la memoria, y su fuerza es menor.

Dentro de las impresiones, Hume distingue entre impresiones simples e impresiones complejas. Las simples son las atómicas, las unidades más simples de percepción. Las complejas son las que implican multitudes de impresiones simples. Distingue además entre impresiones de sensación (las que provienen de nuestros sentidos externos) e impresiones de reflexión (las que no provienen de nuestros sentidos externos, sino de los internos (sentimientos...)).

Las ideas son copias de impresiones. Las copias de impresiones simples generan ideas simples, y las copias de impresiones complejas, ideas complejas. Cada idea simple corresponde siempre a una impresión simple, o lo que es lo mismo, no podemos tener una idea de un color que no exista o de un olor que jamás hayamos percibido.

Hume, y en general todos los empiristas, van a aceptar un sólo posible origen de las ideas: LA EXPERIENCIA (los sentidos. Este es el PRIMER PRINCIPIO DEL CONOCIMIENTO HUMANO: todas las ideas provienen mediata o inmediatamente de las correspondientes impresiones. Según este principio, sólo es conocimiento en sentido estricto aquellas ideas que podemos reducir a las impresiones simples de las que proceden. El resto no son más que ficciones de la imaginación.


Fuente: "La crítica a la metafísica en David Hume", apuntes de Historia de la filosofía de 2º de Bachillerato del profesor Óscar Sánchez Vega.



Al igual que Hume, opino que no se puede alcanzar lo que anteriores filósofos intentaban alcanzar: el conocimiento absoluto. Es más, pienso que el tal "conocimiento absoluto" no existe. No existen conceptos de "Bien", "Belleza", "Justicia", etc. por ahí dispersos o en el llamado "mundo de las ideas". Esos conceptos son fruto del pensamiento del ser humano. El hombre es la medida de todas las cosas: cada individuo puede tener un concepto propio de "Bien" o "Justicia", sea mejor o peor que lo que otros individuos piensen. Luego entra el pensamiento ético, a través del cual podemos desarrollar estos conceptos para el bien común, y no para el bien propio, por ejemplo.

También estoy de acuerdo con el filósofo escocés en que la forma de conocimiento es a través de los sentidos: nuestra mente es como una "pizarra en blanco" que se va escribiendo según vamos adquiriendo conocimientos. ¿Cómo se realizan esas "escrituras en las pizarras"? Fácil, a través de lo único que es capaz de unir nuestra mente con el exterior: los sentidos, de ahí que la única forma de conocimiento sea a través de PERCEPCIONES.

Se reciben percepciones constantemente desde que se nace y durante el resto de la vida. Todo empieza con tus padres enseñándote a decir "papá" y "mamá". ¿Qué es lo que hacen? Te enseñan a dar tus primeros pasos en el habla, te están transmitiendo un conocimiento a través de un sentido externo: el oído. Poco a poco, esa pizarra que es tu mente se va llenando de conocimientos escritos en ella.

Algunos dirán: "¿Y qué hay de la razón? ¿Acaso no es otra forma de conocer?". En mi opinión, la razón es otra posible forma de conocimiento. Nadie enseñó a Pitágoras que, en un triángulo rectángulo, el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma del cuadrado de cada uno de los catetos. A través de algunos ejemplos o demostraciones se puede poner a prueba ese nuevo conocimiento, pero no siempre tiene que ser fiable al cien por cien.

Para concluir, diré que no todos los animales vemos el mundo de la misma forma ni tenemos por qué hacerlo por la vista: los murciélagos perciben el exterior a través de ultrasonidos, algunos insectos a través del tacto, etc. Y dentro de los que percibimos el mundo con la vista, estamos nosotros, los perros por ejemplo que ven los rayos infrarrojos y las águilas que pueden ver los rayos ultravioleta. También a través del oído, los distintos animales escuchan distintos rangos de frecuencia: algunos animales oyen lo que nosotros no y viceversa.

Se podría decir que ninguno podemos ver el mundo como realmente es, ya que cada uno lo ve (físicamente) de una forma u otra, pero de algo podemos estar seguros (idea que yo defiendo): sólo nos interesa saber cómo vemos nosotros el mundo, ya que el resto de formas de interpretarlo no nos afectará nunca. Igual tú ves un coche rojo y tu amigo daltónico dice que es verde. Puede que él sea el daltónico o puede que el resto de personas lo sean y él vea el verdadero color. O puede que ninguno lo vea y no sea ni rojo ni verde. Pero eso sí, a ti sólo te afecta lo que ves tú, y si te compras un coche no te preocupas por su verdadero color, sino por el que tú ves. Da igual que la realidad sea distinta a la que nosotros percibimos, ya que no nos afecta en nuestra vida cotidiana y sólo nos afecta lo que percibimos. Por eso el conocimiento que nos interesa son las percepciones y en esto apoyo a Hume.
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