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jueves, 31 de enero de 2013

Los cínicos, los estoicos, los epicúreos y Yo

Los cínicos, los estoicos y los epicúreos son grupos de gente que piensan de una misma forma y, a continuación, voy a opinar sobre sus teorías:


Los cínicos:

Los cínicos enseñaron que la verdadera felicidad no depende de cosas externas tales como el lujo, el poder político o la buena salud. La verdadera felicidad no consiste en depender de esas cosas tan fortuitas y vulnerables, y precisamente porque no depende de esas cosas puede  ser lograda por todo el 
mundo.

En mi opinión, la felicidad sí depende de cosas externas. No hay que llegar a tales extremos como el lujo y el poder político, pero la buena salud, por ejemplo, es algo que da a uno mismo (y a la gente que le quiere) felicidad. Otro ejemplo de una persona que es feliz gracias a un objeto externo es un músico (yo lo soy y sé de qué hablo): un músico es alguien que toca música con un instrumento y de ello obtiene una satisfacción, obtiene felicidad. El instrumento es el objeto externo que hace posible que el músico sea feliz. Muchos de los que leáis esto pensaréis: "Hay gente que sólo toca por dinero". Pues bien, dejad que os diga que eso no es un verdadero músico; es alguien que hace música pegadiza y simple, que sabe que gustará a la gente por su fama o por su cara bonita, y a todo el mundo le gusta (mal rollo...), y simplemente lo hace por dinero. Un verdadero músico es aquel que es un apasionado de la música, y que siente satisfacción al tocar canciones con su objeto externo: el instrumento musical.




Los estoicos:


Los estoicos subrayaron que todos los procesos naturales, tales como la enfermedad y la muerte, siguen las inquebrantables leyes de la naturaleza. Por tanto, el ser humano ha de conciliarse con su destino. Nada ocurre fortuitamente, decían. Todo ocurre por necesidad y  entonces sirve de poco 
quejarse cuando el destino llama a la puerta.

Yo opino que nada está escrito en el destino, pero sí que todos los procesos naturales tienen una causa, por ejemplo: una manzana cae al suelo desde el manzano debido a la atracción gravitatoria de la Tierra, un vehículo a velocidad adecuada que traza una curva no se sale de su trayectoria debido a la fuerza de rozamiento entre el suelo y sus ruedas, el Sol emite luz por las reacciones de fusión de los átomos de hidrógeno que en él tienen lugar, etc.

Como se puede observar con los ejemplos antes expuestos, todo proceso natural tiene una causa y, a veces, se puede predecir, pero creo que el presente no lee lo escrito en el destino por el futuro, sino que el presente es quien esribe todo lo que ocurre.




Los epicúreos:

Epicuro, fundador de esta ideología, decía que era importante que el resultado placentero de una acción fuera evaluado siempre con sus posibles efectos secundarios… Epicuro también decía que un resultado placentero a corto plazo tiene que evaluarse frente a la posibilidad de un placer mayor, más duradero o más intenso a más largo plazo… Al contrario que los animales, los seres humanos tienen la posibilidad de planificar su vida. Tienen la capacidad de realizar un «cálculo de placeres». Un chocolate delicioso es, evidentemente, un valor en si, pero también lo son la bicicleta y el viaje a Inglaterra. 

 No obstante, Epicuro señaló que el «placer» no tenía que ser necesariamente un placer sensual, como, por ejemplo, comer chocolate. También pertenecen a esta categoría valores tales como la amistad y la contemplación del arte. Condiciones previas para poder disfrutar de la vida eran los viejos ideales griegos tales como el autodominio, la moderación y  el sosiego, pues hay que frenar el deseo. De esta manera también la calma nos ayudará a soportar el dolor.

En esta ocasión, estoy totalmente de acuerdo con los epicúreos. Del resultado placentero de una acción hay que evaluar siempre sus posibles efectos secundarios (si de conducir a altas velocidades se obtiene placer y satisfacción, a la hora de hacerlo hay que pensar en los posibles efectos secundarios, es decir, que te pille un radar sobrepasando el límite de velocidad y que te multen, te quiten puntos del carnet de conducir o incluso, si se sobrepasa en gran cantidad el límite de velocidad, que te metan en la cárcel y te retiren el carnet).

De la misma manera, opino que valores como la amistad y la contemplación del arte son placeres que incitan a la felicidad del individuo que los experimenta.





EN RESUMEN, opino que la felicidad no es algo a lo que se acceda de una forma concreta, sino que cada individuo tiene su propia forma de acceder a su propia felicidad, sobretodo si coincide con los gustos de dicho individuo: a alguien que le guste el fútbol será feliz cuando lo vea en directo o cuando practique dicho deporte, a alguien que le guste la música será feliz cuando escuche o toque música, y de la misma forma, a alguien que le guste un grupo de música será feliz cuando escuche la música de ese grupo, y más aún si asiste a uno de sus conciertos.



Como se puede observar, para alcanzar la felicidad no hace falta seguir un procedimiento único, sino que cada persona tiene su propio procedimiento para alcanzar su propia felicidad, e incluso para ayudar a otras personas a alcanzar su felicidad (la de cada individuo). En mi caso, sacarme el carnet de conducir y tener un coche propio son cosas que llevo queriendo prácticamente toda mi vida, y me consideraré feliz cuando alcance, al menos, sacarme el carnet de conducir.



1 comentario:

  1. Muy bien Carlos, buen post. Me ha gustado especialmente el ejemplo de la música. Ya verás como te produce un placer más duradero y genuino que el carnet de conducir y el coche.
    Saludos.

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